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¿Por qué deberías contratar a un
detective privado para tu boda?

  • Antes de nada, quiero que te relajes. Como si estuvieras dando el primer sorbo de tu copa de vino, café o té, después de un difícil día de trabajo.

  • Es importante que sepas, que la inversión mínima para contratarme es de 1800 €, con impuestos incluidos.

 

  • De momento, independientemente de que vayas a trabajar conmigo y me contrates como tu videógrafo o no, te recomiendo mucho leer esta página hasta el final, ya que te voy a aportar ideas que posiblemente te sean muy útiles.

 

  • Ahora te voy a contar una historia de la que tengo permiso por parte de los novios y donde solo he cambiado algún detalle sin importancia para conservar el anonimato. En menos de 3 minutos, vas a descubrir como tener un seguro a todo riesgo de tu boda.

     

La boda que cambió mi vida...

Hace varios años, cuando llevaba algún tiempo ya trabajando dentro del mundo de las bodas, fui invitado por un amigo muy cercano a la suya.

De nuevo, yo iba como invitado. ¡Y menos mal! (debo decir que trabajar en la boda de un amigo o familiar es poco, o mejor dicho, nada divertido). 


 

 

Recuerdo que fue una boda de lujos. El sitio era prestigioso, el catering increíble e incluso hubo un artista musical de renombre a la hora de la fiesta.

Obviamente no fue una boda perfecta, porque ninguna lo es. Sin embargo, todo estaba servido en bandeja de plata para que saliera un vídeo increíble y al puro estilo de “Hollywood”, o al menos eso pensaba yo en mi cabeza llena de ideas audiovisuales.

 

Sin embargo, como proveedor y videógrafo que soy, iba muy pendiente de ver, esta vez desde el punto de vista de un invitado, todo el proceso que llevaban a cabo detrás de las cámaras. Lo que hacía el videógrafo, el equipo que utilizaba, los planos, los movimientos.

En fin, cosas muy técnicas y típicas de un freaky de los vídeos y que me podrían aportar algo de valor.


 

 

En cuanto tuve oportunidad, le pregunté a mi amigo el nombre del videógrafo que habían contratado, ya que, al ser mi trabajo también, me generaba cierta curiosidad mirar lo que ellos hacían, por aprender algo nuevo o simplemente por mirar.

Mi amigo, para mi asombro, me dijo que no tenía idea de cómo se llamaba, que era una persona que la Wedding Planner había contratado y que nunca, durante todo el proceso, se habían reunido con él. (INSERTE SONIDO DE ALARMA). 

Entonces me quedé callado y actué natural.

 

Al momento de la preparación del novio, me encontraba yo ahí, junto a él, el fotógrafo y la madre de mi amigo. Enseguida, justo antes de comenzar, llegó el videógrafo y saludó al novio diciendo: “un gusto, soy Fulano y él es Mengano, mi asistente”.

Me causó cierta impresión el lenguaje que utilizó, muy formal y acartonado, sin naturalidad, como el de una persona externa que te presentan tus colegas en alguna salida en la que no conoces a nadie y de la cual se te olvida el nombre justo después de que te lo ha dicho.

Sin empatía, sin emoción. Seco como un día de verano en Madrid.

En fin, la preparación transcurrió con normalidad. Sin embargo, aunque se notaba el esfuerzo que hacía por sacar lo mejor posible, la incomodidad y la falta de información del chico se hacía notar. Incluso me llegó a preguntar un par de veces cuál era el nombre de mi amigo (el novio). 

Alarma

La ceremonia fue calurosa y multitudinaria. Agua, sombrillas y abanicos por doquier. Se podía freír un huevo sobre cualquier bolso encima de las mesas. Por fin nos logramos sentar algunos y comenzó todo. 

Entró mi amigo junto a su madre y esperó con ansias el gran momento: la entrada de la novia.

Alcé la mirada y vi ahí al videógrafo, muy pendiente de todo pero inquieto, parecía no hallar un lugar donde ponerse. Se escabullía entre los invitados e incluso se le podía oír con voz alta exclamando algo al atareado asistente, quien lo seguía a todas partes.

Y los músicos comenzaron a tocar.

Había una entrada ensayada por parte de la novia, en la que llegaba en un coche de lujo por la parte de arriba y bajaría caminando hacia los invitados. El videógrafo, que andaba esperándola por el otro lado, corrió antes de que ella llegara y, con suerte, logró alcanzarla antes de entrar. Se movió rápidamente por la alfombra roja que guía la entrada. Y mientras la novia caminaba, él iba en retroceso hacia donde estaba mi amigo esperándola.

¡Y ocurrió...!

En un despiste, nuestro videógrafo protagonista de esta historia, tropezó y cayó al suelo en mitad de la entrada. Un accidente que viene ligado al oficio, que aunque poco habitual, puede considerarse algo normal.

Sin embargo, en este caso y atendiendo a las alarmas previas, podría arriesgarme y asegurar que este incidente fue una consecuencia de una mala organización, falta de comunicación y poca experiencia.

Y ahí quedó, tirado en el suelo un par de segundos que parecieron minutos ante la mirada expectante de la novia y los invitados. Finalmente lo ayudamos, se levantó y todo continuó sin más.


Durante el resto de la noche todo fue de locos, en una buena forma. La fiesta fue un derroche de emoción donde no quedó nadie sin bailar. De vez en cuando echaba la mirada a un lado y veía al videógrafo, con la misma actitud desde que lo vi por la mañana, inquieto, entre la gente, preocupado. Se notaba su cansancio.

Y la boda pasó...

Meses después, me volví a reencontrar con mi amigo (el novio) para celebrar su cumpleaños. Aproveché la oportunidad y con genuina curiosidad le pregunté:

— Oye, ¿qué tal el vídeo de vuestra boda?— 

Con un suspiro largo y en tono de coña me vio y me dijo:

— Tío, sé que no haces bodas a los colegas, pero cambiaría los 15 años de amistad que tengo contigo porque hubieses sido el videógrafo de mi boda.

—¡Qué cabrón!— Pensé en voz alta. No sabía si llorar o darle las gracias. 

En fin, me reí con él y en ese punto entendí lo importante de la comunicación, del feeling entre las parejas y el videógrafo y de aprovechar la naturalidad del momento. 

Aprendí desde entonces que ser un vidéografo de bodas no es ser un clon de las modas del momento. 
Mi trabajo es montar un reportaje que haga que el corazón os martillee con fuerza.

Por esa época, recuerdo haber estado enganchado con la serie True Detective, protagonizada por Matthew McConaughey y Woody Harrelson (La primera temporada sobre todo, ¡es una pasada!). Y recuerdo, también, haber recordado el desastre del "Fulano" de la boda de mi amigo y no poder evitar hacer una similitud entre la labor de un buen videógrafo de bodas y el trabajo que desempeñaban los detectives privados o policiales.

No es nada distinto.

De hecho, quitando las armas, los enfrentamientos y el entorno criminal, sería prácticamente lo mismo.

Por ejemplo, si le preguntamos a nuestro fiel amigo ChatGPT acerca de algunas cualidades de un detective privado, nos dirá lo siguiente:

 

Discreción y Confidencialidad:
 

"La capacidad de manejar información sensible con la mayor discreción es crucial."

Un buen videógrafo para vosotros es una persona con la que debéis sentir confianza en todo momento, ya que ponéis en sus manos el material de un día tan importante, donde convergen familiares cercanos y amigos. Cuidado con los proveedores poco profesionales, que de esos abundan.


Atención al Detalle:
 

"Observar y recordar detalles pequeños pero significativos que pueden ser cruciales para resolver un caso."
 

En mi caso, como videógrafo, no me quedo en lo superficial, voy en busca de lo auténtico y de la intensidad.

Me gusta embarrarme para encontrar las pepitas de oro, el detalle y significado de las cosas. Mis reportajes podrán ser muchas cosas, pero nunca aburridos, nunca planos.

 


 

Habilidades de Comunicación:
 

"Comunicarse de manera clara y efectiva, tanto verbalmente como por escrito."

La comunicación que tengo con las parejas que me contratan como videógrafo siempre es clara, directa y transparente. Es importante para mi que os sintáis cómodos y conocer acerca de sus gustos y expectativas.

Adaptabilidad y Flexibilidad:

Adaptarse a situaciones cambiantes y ajustar los planes de investigación según sea necesario.

Las bodas son eventos donde hay Orden y hay Caos, suelen suceder situaciones imprevistas. Como videógrafo o proveedor debes saber actuar rápido. Saber a dónde y cuándo moverte sin afectar el trabajo de los demás. Todo lo que pasa s
on momentos únicos que no vuelven a repetirse.

 

La experiencia de haberme casado más de 200 veces me ha dado el conocimiento suficiente para saber afrontar casi cualquier situación y salir ileso con un gran material en las manos que hará que hasta la invitada más quisquillosa que ha ido criticando tu boda, cuando vea el vídeo, no sabrá donde meterse.


                 
    

Entonces, ¿Contratarías a un detective privado para tu boda?

A ver... ¿quién eres y por qué debería contratarte para mi boda?

Como probablemente lo harás, lo mejor es que te vayas a Don Google y escribas "emotive audiovisual" o "Claudio Sesti videógrafo". A partir de ahí, si quieres te pones en modo detective. Pero de momento, resiste la tentación y acaba de leer la página. 

¿Qué incluye el servicio y cuál es su precio?

✔️ El reportaje incluye la cobertura de todo el día, en 10 horas de trabajo, de dos videógrafos. Un servidor, que ya medio me conoces, y Vero, una chica que te voy a presentar más adelante. Empezamos en la preparación y nos vamos una vez tenemos cubiertas las tomas de la fiesta.

✔️
Se entrega un vídeo de 18 a 20 min en 4K, donde podrás escuchar, sentir y ver en alta resolución : sonidos, lágrimas, el "sí quiero" de tu otra mitad, abrazos, mujeres y hombres fumando, niños corriendo y bailando, amigos riéndose a carcajadas, anécdotas, miradas furtivas, abrazos sentidos, euforia desbocada, los colores vibrantes de las flores, bailoteos, el sol de última hora filtrándose entre las hojas de los árboles, la ternura en los ojos de tus familiares, los abuelos dándolo todo en la pista, la atmósfera, los sutiles gestos de amor en medio del ajetreo, lo perfecto, lo imperfecto, los reencuentros efusivos, las despedidas cariñosas, las ganas de compartir, miradas al cielo para recordar a los que no están… en fin, un documental de la celebración de la vida y del amor.

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 Adicionalmente, se entrega un trailer de minuto y medio con los momentos más top de ese día, para compartir en redes o whatsapp si lo deseas. La crème de la crème de vuestra boda que dejará a tus invitados deseando ver más.








 

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